Perros hiperactivos y sobreactivos
Cómo entenderlos y ayudarlos
¿Tu perro no para quieto, parece no cansarse nunca y le cuesta relajarse incluso después de pasear o jugar? Muchas veces pensamos que es “hiperactivo”, pero no siempre es así. Existen diferencias entre la hiperactividad real y la sobreactividad, y entenderlas es clave para ayudar a tu compañero.
¿Qué es la hiperactividad en perros?
La hiperactividad canina es un trastorno real del comportamiento, similar al TDAH en humanos. Suele tener un componente genético y, en algunos casos, está relacionada con alteraciones neurológicas en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.
No se trata solo de un perro con mucha energía, sino de un animal que tiene dificultades para relajarse incluso cuando no hay estímulos.
Señales habituales de hiperactividad:
🔸Incapacidad para descansar o dormir profundamente.
🔸Jadeo, inquietud o movimiento constante sin motivo aparente.
🔸Búsqueda excesiva de atención (ladridos, saltos, mordisqueo).
🔸Conductas destructivas persistentes.
🔸Ritmo cardíaco y respiratorio elevados incluso en reposo.
🔸Dificultad para aprender o concentrarse.
En cachorros, este comportamiento suele ser normal y disminuye con la edad. Son inquietos por naturaleza. Pero si persiste en la etapa adulta, conviene consultar con un veterinario.
¿Qué es la sobreactividad en perros?
La sobreactividad, en cambio, no es una enfermedad. Son perros sanos que reaccionan de forma intensa ante ciertos estímulos: visitas, ruidos, otros perros, juego, comida, etc. Pero cuando el estímulo desaparece, vuelven a relajarse.
Un perro sobreactivo:
✔ Está tranquilo en reposo.
✔ Se excita solo en situaciones concretas.
✔ Puede aprender y concentrarse con normalidad.
✔Duerme y descansa adecuadamente.
- Clave práctica para diferenciar hiperactividad y sobreactividad:
Si tu perro está nervioso incluso cuando no pasa nada → puede ser hiperactividad.
Si solo se excita en momentos concretos → hablamos de sobreactividad.
Cómo calmar a un perro hiperactivo o sobreactivo
Sin necesidad de “agotarlo”, estas pautas ayudan mucho:
⚪️ Rutinas estables: horarios fijos de paseos, comida, juego y descanso reducen la ansiedad.
⚪️ Ejercicio adecuado: paseos diarios con tiempo para olfatear y actividad adaptada a su edad y raza.
⚪️ Estimulación mental: juegos de búsqueda, juguetes interactivos y retos sencillos.
⚪️ Refuerzo positivo: premiar la calma y entrenar órdenes básicas mejora el autocontrol.
⚪️ Control del juego: si se excita demasiado, pausa la actividad hasta que se relaje.
⚪️ Ignorar conductas nerviosas: presta atención solo cuando esté tranquilo.
¿Cuándo acudir al veterinario?
Si el comportamiento es intenso, persistente o no mejora con cambios en rutina y educación, es importante consultar con un profesional. En algunos casos puede ser necesario apoyo conductual especializado o tratamiento veterinario.
📌En resumen: no todo perro inquieto es hiperactivo, pero todos pueden aprender a autorregularse con rutinas, estimulación adecuada y paciencia. Y, ante la duda, tu veterinario siempre es el mejor aliado.