Piometra en perras y gatas
Una urgencia que debes conocer
La piómetra es una enfermedad grave del aparato reproductor que afecta principalmente a hembras no esterilizadas. Consiste en una infección del útero, donde se acumula material purulento, y puede poner en serio peligro la vida del animal si no se detecta y trata a tiempo. Por ello, se considera una urgencia veterinaria.
Puede aparecer a cualquier edad una vez alcanzada la madurez sexual, aunque es más frecuente en animales adultos o de edad avanzada. Suele desarrollarse semanas después del celo, cuando las hormonas provocan cambios en el útero que favorecen la proliferación bacteriana.
Pero convivir con un gato no es solo una cuestión de comodidad: también aporta beneficios reales para la salud física y emocional.
¿Cuáles son las causas de la piómetra?
Aunque no existe una causa única, su aparición se ve favorecida por:
- Alteraciones hormonales propias del ciclo reproductivo
- Entrada de bacterias desde la vagina hacia el útero
- Partos previos
- Uso de fármacos hormonales para suprimir el celo (cada vez menos recomendados)
Tipos de piómetra
Existen dos formas de presentación:
🔸Piómetra abierta: el cuello del útero permanece abierto y puede observarse secreción vaginal.
🔸Piómetra cerrada: no hay secreción visible, ya que el contenido queda retenido en el útero. Es la forma más peligrosa, con riesgo de sepsis.
¿Qué animales tienen más riesgo?
Es más frecuente en perras mayores de 6 años, hembras que nunca han parido y animales a los que se les han administrado hormonas para controlar el celo. Aunque es menos habitual, también puede presentarse en animales ya esterilizados si queda un pequeño resto de útero.
¿Puede haber piómetra en gatas?
Sí. Aunque es más conocida en perras, las gatas no esterilizadas también pueden padecer piómetra. En ellas, los signos pueden ser más sutiles, ya que suelen lamerse con frecuencia y la secreción vaginal puede pasar desapercibida.
Síntomas de alerta
Los signos clínicos pueden variar según el tipo de piómetra, pero los más habituales son:
- Falta de apetito y apatía
- Fiebre
- Vómitos y diarrea
- Pérdida de peso
- Aumento de la sed y de la micción
- Abdomen distendido
- Secreción e inflamación vulvar
- Lamido excesivo de la vulva
- Mucosas pálidas
En muchos casos, estos síntomas aparecen entre 1 y 2 meses después del último celo. Ante la mínima sospecha, es fundamental acudir al veterinario cuanto antes.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se basa en una historia clínica detallada, exploración física y pruebas complementarias como analítica sanguínea, citología vaginal y ecografía abdominal, siendo esta última la herramienta más útil para confirmar la enfermedad.
El tratamiento dependerá de la gravedad del caso:
🔺Tratamiento médico, reservado para situaciones muy concretas y bajo estricto control veterinario.
🔺Tratamiento quirúrgico, mediante la extirpación del útero y los ovarios, es la opción más segura y definitiva, especialmente tras estabilizar al animal si su estado general lo requiere.
Prevención
La esterilización es la mejor forma de prevenir la piómetra y otras enfermedades reproductivas graves, además de mejorar la calidad y esperanza de vida de perras y gatas.
📌Ante cualquier síntoma sospechoso, acude al veterinario cuanto antes: la rapidez puede salvarle la vida.